Desacelera mientras el mundo corre

Hay una trampa en estos tiempos modernos que sin darnos cuenta nos obliga a vivir rápido. Así sin darnos cuenta, vamos convirtiendo los días en una lista de tareas. Con frecuencia es tarde para contestar, tarde para terminar, tarde para llegar. Y lo peor: tarde para darnos cuenta de que nos estamos perdiendo la vida mientras la “cumplimos”.

Lo curioso es que, desde fuera, se puede observar que estamos haciendo lo correcto; nos levantamos pronto, resolvemos situaciones, hacemos cosas del día a día, producimos… pero por dentro, con el tiempo suficiente, algo se puede estar secando.


Avanzar versus Acelerar

A lo largo de nuestra vida y mediante las experiencias o dinámicas que vamos vivenciando en ellas se nos ha metido una idea peligrosa: Si quieres avanzar, tienes que correr. Y claro… corremos. Pero hay procesos en los que correr más que sumar… resta; un proyecto bien hecho necesita tiempo, un cambio verdadero necesita repetición y una decisión importante necesita serenidad.

“La vida no se construye deprisa.”


Lentitud versus Calidad

Ir con calma “lentitud” no siempre significa hacer menos. Sin embargo, con mucha frecuencia sí significa hacer mejor “calidad”. Podemos decir claramente que la calma lejos de quitarte productividad, te devuelve el control.


Rutina: “Ritual Antiprisa” (15 minutos al día para volver a ti)

Esta rutina está pensada para personas con rutina real de cierta complejidad: trabajo, casa, familia, estrés. Es algo que puedes hacer incluso con el día liado.

Objetivo: que tu cuerpo y tu mente entiendan, cada día, que no estás en guerra con el tiempo.

  • Paso 1 (2 min) — Reset de respiración
    • Siéntate donde estés o de pie, da igual. Eso sí, la espalda apoyada. Respira así (realiza 6 repeticiones):
      • 4 segundos inhalas
      • 4 segundos mantienes
      • 6 segundos exhalas
      • Piensa y siente este mensaje interno: “No tengo que correr para estar bien.” puedes decírtelo con tus propias palabras.
  • Paso 2 (3 min) — Pregunta de claridad
    • Escribe, en un diario o en una libreta y responde sin pensar demasiado:
      • ¿Qué es lo verdaderamente importante hoy?
      • ¿Qué puedo soltar hoy sin culpa?
      • ¿Qué necesito para estar en paz conmigo esta noche?
      • Estas preguntas pueden ayudarte a retomar el mando de tu día.
  • Paso 3 (5 min) — “Una cosa bien”
    • Elige solo una tarea importante del día, puedes hacer otras menores también, pero una importante. Realízala con este pacto: “Lo haré despacio, concentrado, buscando la calidad. Sin saltar de cosa en cosa.”
      • Durante esos 5 minutos, puedes ir ampliando con el tiempo, cumple con los siguientes requisitos: “NO móvil, NO multitarea y NO ruido”
  • Paso 4 (3 min) — Pequeños descansos
    • Haz una pausa de verdad, que te proporcione un descanso mental real (sin pantallas) Opciones, elige una, la que más te guste, la que mejor te venga en cada momento:
      • mirar por la ventana.
      • salir al balcón.
      • estirarte.
      • caminar por casa despacio.
      • beber agua lentamente.
  • Paso 5 (2 min) — Cierre del día: “Hoy viví”
    • Antes de dormir o al final de la tarde, repite mentalmente o incluso escribe si así lo deseas, lo que consideres, te doy ejemplos pero puedes salirte de ellos:
      • Hoy hice, realmente, lo que pude. Hoy no necesité correr para hacer las cosas bien. Mañana será otro día.
      • “Hoy viví o me sentí bien cuando… (tu experiencia personal)” Ejemplo: observé a mi hija jugando. Paré para descansar la cabeza y no pasó nada malo. Terminé una tarea pendiente desde la tranquilidad.
      • Un larguísimo etcétera, tanto como vidas hay.

Reflexión final

Cuando llegue ese momento de mirar atrás y hacer repaso de nuestros actos y o toma de decisiones. Ojo; para esto no hace falta estar en el lecho de muerte, pues dichas reflexiones son necesarias en diferentes momentos de nuestra vida. No vamos a recordar los momentos en los que hicimos mil cosas, sino que recordaremos los días en los que hicimos o decidimos cosas importantes y ya no te digo, si encima, marcaron un punto de inflexión en nuestra vida, o voy incluso más allá, en la vida de otra persona “si hemos sido consciente de ello, claro está”.

Y no voy a ser yo, quien niegue que alguna vez algo realizado con premura, salga bien e incluso obtenga un resultado importante, pero si es cierto que todo aquello que se realiza con calma llama con más fuerza a la suerte.

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